jueves, 14 de abril de 2011

Crónica de la archa por la Paz

La marcha que movió a México
Por Jimena Martínez

     El pasado miércoles 6 de abril se realizaron marchas por la paz en 32 ciudades de México y  17 manifestaciones fuera del país. Miles de morelenses se dieron cita a las 5 de la tarde en la Paloma de la Paz, la glorieta que se encuentra en la primera entrada de la carretera México-Cuernavaca. El fin era el mismo, pedir un alto a las autoridades por la ola de violencia y los 35,000 muertos que ha dejado “La Guerra contra el Narcotráfico”.
La protesta fue encabezada por el poeta Javier Sicilia,  quien pide justicia por el asesinato de su hijo y otras 6 personas que fueron encontradas muertas el 28 de marzo en la colonia Las Brisas del municipio Temixco, Morelos.
     Antes de las 5 de la tarde comenzaron a llegar personas de todas las edades, la mayoría llegaban en taxis, se bajaban en la Glorieta de la Paloma y caminaban hacia la Glorieta que alguna vez fue de Zapata, todos en silencio, asombrados por la cantidad de gente que había, se subían en los puentes peatonales para ver en dónde estaban los primeros. Se notaba un ambiente de impotencia pero había tranquilidad al mismo tiempo.
      Algunas personas llegaron desde antes de las 5:00 pm, todos caminaban en dirección a la multitud, nadie sabía que pasaba, no sabían si ya había llegado el escritor Javier Sicilia, había tanta gente que era imposible llegar hasta adelante para saber qué estaba ocurriendo.
     A las 5 con 15 minutos, aproximadamente, el periodista, padres de los jóvenes asesinados  y 30 o 40 personas más, llegaron caminando desde el principio de la avenida pero al otro lado de las bardas que dividían la calle de la construcción. Como no había gente por ese lado, llegaron rápido hasta adelante, al mismo tiempo la gente aplaudía y gritaban: “Javier Sicilia somos tu familia”.
     La gente comenzó a caminar, lo que era un tumulto de personas empezó a disolverse. Caminaban niños, jóvenes, adultos, gente de la tercera edad, incluso habían perros. Al principio era muy difícil moverse, había tanta gente que el calor se sentía todavía más. Todos caminaban pegados del lado derecho de la calle porque al otro lado había una excavación de 15 metros de profundidad hecha para las obras del Distribuidor Vial de Avenida Zapata.

Los motivos de la caminata
     Uno de los motivos por el que se realizó esta marcha fue para pedir a las autoridades que se termine la violencia que ha crecido desde el año 2006. En el estado de Morelos la inseguridad y las balaceras se incrementaron desde diciembre del 2009 cuando integrantes de la Marina Armada de México mataron a Arturo Beltrán Leyva líder del Cártel de los Beltrán Leyva. Desde ahí diferentes cárteles se han disputado la plaza de Morelos y Guerrero.
     Los morelenses salieron a las calles de la capital del estado pidiendo por la seguridad que se necesita para vivir, por la justicia que merecen y por la paz que alguna vez existió en esta ciudas. Pedían a los gobernantes la renuncia de sus cargos si es que no podían con el gran problema que le atañe al País entero.
     Desde el principio se estipuló que sería una marcha pacífica ya que es lo que están buscando y sería incongruente hacer cualquier tipo de agresión. Así fue como se llevó a cabo esta caminata, no hubo daños a terceros. Una manera de protesta fue que a lo largo de la calle habían jóvenes que iban pintando con aerosol en las calles las 7 siluetas de las personas que fueron asesinadas junto al hijo de Javier Sicilia.
     Lo que más se escuchaba era a gente de todas las edades y todas las clases sociales gritando: “No más sangre, no más sangre” acompañado de tambores que se oían a lo lejos, como si fuera una canción. La mayoría iban vestidos de blanco, unos cuantos de rojo, no importaba el color, el sentimiento era el mismo. Muchos traían el logo de “No + sangre” si no era en la playera, era en una bandera que agitaban, o una cartulina, o una manta o simplemente una estampa pegada a la ropa.
     Desde el principio había gente que repartía pulseras, pósters, hojas con las fotos de los cuatro amigos que fueron encontrados en una camioneta Honda Civic: Juan Francisco Sicilia de 24 años,  Jaime Gabriel Alejo Cadena de 25, Julio César Romero Jaimes y Luis Antonio Romero Jaimes de 20 y 24 años de edad, todos vecinos del fraccionamiento Primavera ubicado en Cuernavaca, Morelos.
    
El sentimiento de los morelenses
     Las personas estaban divididas en 3 grandes grupos, los de adelante, los de en medio y los de final. Habían algunas diferencias notorias entre los tres grupos, hasta atrás iban los músicos, jóvenes leyendo poemas, mujeres con zancos, personas con cinta adhesiva en la boca en símbolo de una marcha silenciosa, otros iban bailando, se veían muy relajados. Mujeres con incienso que al pasar dejaban un olor familiar, a ofrenda de día de muertos.
     La gente de en medio, en su mayoría eran familias enteras, profesores de universidades como la UAEM, la Uninter y el Tec. Cabe mencionar que Luis Antonio Romero era estudiante de la Uninter, estaban sus compañeros de clase. Se distinguía a los alumnos porque iban con uniformes, habían papás llevando las carriolas, bebés en brazos. El ambiente también era un tanto relajado aunque muchos se veían consternados. Era muy frecuente ver personas que mientras caminaban se saludaban y continuaban el recorrido juntos.
     El grupo de hasta adelante era diferente a los otros dos, se veía dolor en la mirada, enojo, impotencia, una mirada que expresaba fortaleza pero a la vez tristeza. En este grupo se encontraban los familiares de las víctimas, no sólo de Morelos, habían familiares y amigos de personas que han muerto a causa de La guerra contra el narcotráfico. Alrededor de ellos había un ambiente de respeto, el silencio abundaba.
          Al tiempo que los manifestantes marchaban un gran número de personas se quedaba al filo de la banqueta, o desde las ventanas de sus trabajos, o los que se asomaban por los balcones de sus casas, todos ellos observaban el acontecimiento poco cotidiano que se suscitaba en las calles de Cuernavaca.
     Había cientos de fotógrafos, camarógrafos, reporteros, medios nacionales e internacionales arriba de árboles, rejas, camiones todo para captar el momento en el que aproximadamente 20,000 morelenses salieron a pedir justicia, paz, “más poesía, menos policía”, Entre los fotógrafos estaba el periodista Antonio Morquecho.
     Personas caminaban al margen de los manifestantes, se comunicaban constantemente por radio. Era evidente que estaban encargados de mantener el orden y supervisar que todo estuviera bajo control.
     Ana de 15 años, una niña que iba acompañada de sus amigas dijo: “Qué bueno que se hagan estas marchas, quiero que todo vuelva a ser como antes”. Mientras sus amigas seguían cantando All You Need is Love.
     Un estudiante de universidad platicaba que tristemente asistía a esa marcha para pedir que agarraran a los culpables pero principalmente lo hacía para que eso no le pasara a él o a alguien de su familia o amigos.

Las peticiones
     Javier Sicilia se detuvo en tres partes importantes de la ciudad la primera parada fue en la Vigésimo Cuarta Zona militar con un mensaje dedicado a los militares, al mismo tiempo la gente gritaba “Los jóvenes a las calles el ejército al cuartel”. La segunda parada fue en la Procuraduría del Estado, el mensaje ahora era para el procurador.
    Las personas más cercanas al poeta pedían silencio para que fuera posible escuchar el discurso de Javier Sicilia, que estaba parado en el techo de una combi, leyendo lo que había escrito en una hoja. La combi era de Radio Chinelo que trasmitía en vivo cada suceso.
     Una de las paradas más emblemáticas fue la que hizo frente al Congreso del Estado. En el Centro de Cuernavaca las calles son muy angostas por lo tanto era difícil caminar, los gritos de protesta comenzaron a ser más y más seguidos, la gente aplaudía más fuerte, las lagrimas se hicieron presentes. En medio de la calle había un actor con zancos muy altos, una falda blanca que le llegaba hasta el piso, telas que simulaban alas y pintura roja en la cara, la expresión era perturbadora. Días antes él mismo realizó un performance representando a las personas que han muerto.
     El momento más significativo para la mayoría de las personas fue cuando llegaron al zócalo después de 2 horas y media de caminata, unos más otros menos. La gente aplaudía. Ya eran las 7 y media de la noche. Había música en vivo, pero las peticiones de las personas opacaban la voz del cantante, no se entendía lo que decía sólo había música.
     15 minutos después de que llegaron los primeros, llegó Javier Sicilia con familias de mexicanos que han muerto a lo largo de la guerra, una guerra que nadie pidió, decían los manifestantes. La música seguía, las siluetas de los jóvenes muertos estaban ahí, justo en frente del Palacio de Gobierno.
     Los rostros de la mayoría mostraban cansancio, sin embargo su voz seguía con el mismo volumen con el que empezaron. Una vez más el poeta pdió justicia. Estaba rodeado de personas que han sufrido igual que él. Estaba el padre de un niño que murió en la guardería ABC.
     Alrededor de las 8:45 de la noche el poeta Javier Sicilia pidió 5 minutos de silencio, así fue, el centro de la capital de Morelos permaneció en absolutos silencio por 5 minutos, como si nadie estuviese ahí. Dijo que iba a hacer un plantón hasta que se esclarezca el caso de su hijo y se detengan a los culpables.  
     A las 9 de la noche poco a poco las personas comenzaron a irse, casi todas viendo el piso, se veían agotados. Pero todos se fueron con la esperanza de que la marcha concientice a los gobernante del país. El deseo más grande es que termine la violencia y vuelva la paz a nuestro país.

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